Participación de la Diputada Myriam Cárdenas durante la Comparecencia de la Secretaria del Campo, Leticia Mejía, con motivo de la Glosa del Quinto Informe de Gobierno del licenciado Alfredo Del Mazo Maza, en la LXI Legislatura.

Toluca, Estado de México, a 05 de octubre de 2022

Muy buenas tardes tengan todas y todos ustedes;
Con el permiso de la Directiva de esta Honorable Legislatura;
Saludo a mis compañeras y compañeros Diputados;
Asimismo, doy la más cordial bienvenida a la Maestra, Leticia Mejía, Secretaria del Campo del Estado de México, así como a todo su equipo de trabajo que la acompaña;
A los invitados especiales,
Medios de Comunicación que nos acompañan en “La Casa del Pueblo”,
Y por consecuente de todos los “campesinos mexiquenses”.
Su presencia en este Congreso deja en claro que vivimos en un estado democrático, donde la transparencia y la rendición de cuentas es pilar fundamental del actual gobierno.
La actividad más importante para el ser humano, me atrevo a decir, es la agricultura, pues de ella se desprenden actividades como: la economía, la alimentación, la salud, entre otros elementos indispensables para vivir.
Hoy en día es de mencionar que el campo mexiquense no depende únicamente de apoyos como fertilizantes o abastos para subsistir. Otro de los factores importantes para su mantenimiento y progreso es que existan las condiciones climáticas adecuadas para que la producción, de muchos productos naturales, pueda ser el de cosechar de manera óptima.
Por otra parte, los efectos climáticos causados por la deforestación, el uso de fertilizantes, entre otras actividades realizadas por el ser humano, hacen del campo un gran riesgo para la siembra y cosecha, pero, sobre todo, por fenómenos naturales como la sequía, las plagas o tormentas, que representan un riesgo aún más latente para quienes se dedican a la actividad agrícola.

En la entidad, fenómenos meteorológicos han afectado a la producción de maíz, floricultores y ganaderos, por lo que sin duda se vuelve un factor vulnerable y de gran riesgo.

La actividad agropecuaria está expuesta a una variedad de riesgos que pueden alterar los resultados esperados.

En primer lugar, por tratarse de una actividad que se realiza a cielo abierto, se encuentran expuestos a los fenómenos naturales, que muchas veces pueden convertirse en verdaderas catástrofes.
En segundo lugar, al igual que otras actividades económicas, está sujeta al precio de los mercados, es decir, la variación en el precio de productos e insumos.
En tercer lugar, no puede sustraerse a los riesgos provenientes de un entorno político y social e, incluso, como lo vivimos hace poco tiempo por la crisis sanitaria del Covid-19.
Ello nos lleva a afirmar que derivado de los anteriores factores, una gran cantidad de familias campesinas sufrieron la pérdida de un ser querido, ya sea por causa natural, o bien, por la crisis de salud que atravesamos y que, en muchas ocasiones, estas personas eran quienes se dedicaban a los trabajos de la siembra.

Bajo la premisa anterior se logra entender que los campesinos requieren de un respaldo y sustento, pues son considerados un sector altamente vulnerable.
El instrumento más difundido para mitigar estos riesgos es, justamente, el seguro agrícola catastrófico.
En este sentido, se sostiene que, el seguro ayuda a los productores a moderar los efectos de eventos naturales adversos.
Por lo antes mencionado, Señora Secretaria, me permito preguntarle ¿Cuál ha sido el número de beneficiarios del Seguro Agrícola Catastrófico y el Seguro de Vida Campesino en lo que va de la administración?
Y recordarles, compañeros diputados, que si el campo mexiquense está olvidado es porque ni un solo peso del Gobierno federal ha llegado a Estado.

¡Muchas Gracias!

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